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Es el turno de Doña Ana 

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Es el turno de Doña Ana 

El Condado de Doña Ana, fundado formalmente en 1855, tiene raíces profundas que se remontan a 1536 con exploradores españoles y la creación del asentamiento de Doña Ana en 1843, el primero en el Valle de la Mesilla.  

Hitos clave en la historia de Doña Ana County: 

  • Fundación y Asentamiento: La Villa de Doña Ana se estableció en 1843 tras una inundación del Río Grande en 1829, convirtiéndose en el primer asentamiento permanente en la zona tras la época colonial temprana. 
  • Influencia del Camino Real: La zona fue un punto crucial en el Camino Real de Tierra Adentro, sirviendo como parada comercial histórica entre Ciudad de México y Nuevo México. 
  • Desarrollo Agrícola y Ferroviario: Con la llegada del ferrocarril en la década de 1880, la economía de la zona de Doña Ana cambió, mientras que el condado creció gracias a la agricultura (chile, cebollas, nueces) en el Valle de la Mesilla. 

Hoy, el condado es el segundo más grande de Nuevo México y destaca por su herencia hispana. Siendo 67,3% hispana en 2020, Doña Ana es la mayoría hispana más grande de Nuevo México. 

¿Quién fue “Doña Ana”? 

Ana Gómez Robledo nació en San Gabriel en 1604. Su madre era hija de Pedro Robledo, el colono Oñate de mayor edad que dejó descendientes en Nuevo México. Pedro Robledo falleció a los 60 años y fue enterrado el 21 de mayo de 1598 en el Camino Real, al este del Río del Norte (Río Grande) y un gran risco llamado “Robledo” en su memoria. 

Fue una mujer enérgica que apoyó a su esposo incluso en oposición a los gobernadores, era conocida como Doña Ana por su edad, porte majestuoso y conocimiento. 

En la época de la Rebelión de los Pueblos, tenía setenta y seis años y siempre se la conocía como Doña Ana por su edad, porte majestuoso y conocimientos. Sobrevivió al asedio de Santa Fe y acompañó a la gente que huía del norte de Nuevo México hacia el sur. Los rigores del viaje resultaron ser demasiado para la venerada dama. Murió tras cruzar la infame Jornada del Muerto en un lugar notablemente cercano a donde fue enterrado su abuelo Pedro. Hoy, su memoria perdura en el condado que lleva el nombre de Doña Ana en su honor. 

Los pobladores de Doña Ana provenían de varios pueblos de los alrededores de Paso del Norte. Eran descendientes de quienes huyeron al sur durante la Rebelión Pueblo y finalmente fundaron nuevas aldeas como Ysleta del Sur, Socorro del Sur y Senecu del Sur, llamadas así por sus pueblos de origen ubicados en el centro de Nuevo México. El gobernador de Chihuahua otorgó una concesión de tierras para que los colonos se establecieran en Doña Ana, lo que molestó a las autoridades de Nuevo México. 

El desacuerdo entre los dos estados mexicanos se diluiría al estallar la Guerra México-Estadounidense en 1846. Al finalizar la guerra, Doña Ana se ubicaría en territorio estadounidense recién adquirido. La fundación de Doña Ana marcaría el inicio del asentamiento del actual sur de Nuevo México, y los colonos de Doña Ana poblarían los nuevos pueblos de La Mesilla, en 1848 y Las Cruces en 1849.