Neil Armstrong ganó la fama como el primer hombre que pisó la Luna, mientras su colega Edwin Eugene Aldrin Jr, más conocido como Buzz Aldrin, lo hizo en segundo lugar, y Michael Collins esperaba orbitando en el módulo Columbia. ¿Pero por qué fueron ellos los elegidos y desempeñaron esos papeles?
Durante el programa Apolo (1961-1972), la selección de la tripulación de cada misión correspondió a Deke Slayton, uno de los astronautas del programa Mercury, predecesor de Apolo, que diseñó un sistema de rotación por el que cada tripulación contaba con una de suplencia que pasaría a ser titular tres misiones más tarde.
La suerte y las rotaciones entre 29 astronautas entrenados para el programa Apolo colocaron en enero de 1969 a Armstrong, Aldrin y Collins en la misión destinada a descender sobre la Luna.
Según una memoria escrita por Chris Kraft, director del Control de Misión, “Buzz Aldrin quería, desesperadamente, ese honor y no fue tímido al hacerlo saber”.
La versión oficial de la NASA es un poco diferente y se apoya en razones técnicas: Se había previsto que Aldrin fuese el primero en salir, pero la escotilla se abría en el lado de Armstrong.
Armstrong dejó la NASA en 1971 y dio clases en el Departamento de Ingeniería Espacial de la Universidad de Cincinnati, además de participar en las comisiones que investigaron los accidentes de Apolo 13 y el transbordador Challenger.
Tuvo una larga carrera en el sector privado, y se benefició de los derechos de autor sobre su nombre, su imagen y la cita famosa de su primer paso en la Luna: “Un pequeño paso para un hombre, un enorme salto para la Humanidad”. Falleció a los 82 años en 2012.
Aldrin también dejó la NASA en 1971, para ser comandante de la Escuela de pilotos de prueba de la Fuerza Aérea. Tras la muerte de su padre en 1974, pasó por un período de depresión y alcoholismo. A sus 89 años y, según sus redes sociales, lleva una vida intensa, aunque en su Twitter también hay espacio para los recuerdos de aquella gran hazaña. “Todos hemos visto una Luna creciente, pero yo soy uno de los pocos que puede decir que ha visto una ‘Tierra creciente’. Es una vista que nunca olvidaré”, escribió recientemente.
Collins salió de la NASA en 1970, trabajó en el Departamento de Estado, fue director del Museo Nacional del Aire y el Espacio y tras cinco años como vicepresidente de la firma LTV Aerospace abrió su propia consultora aeroespacial. A los 88 años, la fortuna del único de los viajeros de Apolo 11 que no pisó la Luna se calcula en unos 100 millones de dólares, muy por encima a la que amasaron sus compañeros de viaje.