Un buen Tasador hace una tarea silenciosa y poderosa. Puede influir a atraer inversiones y la creación de nuevos empleos. Participa con otras áreas de gobierno en asegurarse que los valores de las propiedades sean justos, aplicando instrumentos modernos y asegurándose que se apliquen de manera eficiente y profesional.
En Doña Ana esto no ha sido la norma en los últimos tiempos y debe corregirse de inmediato. Los impuestos se calculan en base a una valoración técnica y la experiencia es muy importante. La Oficina del Tasador ha sufrido una constante pérdida de empleados, muchos con valiosa experiencia y conocimientos difíciles de reemplazar. El estado se encuentra realizando una auditoría para entender cómo se ha llegado a esto en el presente.
Un ejemplo claro de esta situación ha sido la falta de atención al mantenimiento de las listas de valores de propiedades en el condado. No es justo que se apliquen ajustes fuertes y repentinos para corregir años de desatención que no han sido responsabilidad de los contribuyentes responsables. La propuesta es simple: Apoyar legislación propuesta con límites a los ajustes anuales a cantidades razonables de hasta un 5% anual y elaborar una estrategia que permita a nuevas inversiones tener un tiempo razonable para madurar.
Hay que enderezar la Oficina del Tasador, hacerla una fuente de apoyos a los contribuyentes responsables y atraer nuevas empresas que generen mejores empleos.