¿Cómo está mi gente? Los saluda su amigo del alma, fiel como nadie, El Zorro. Ese que se mete donde no lo invitan y pregunta lo que otros no se atreven.
El Zorro anda entre triste y enojado. Escuchando tantas palabras vacías que parecen llenas de emoción y sorpresa ante el incidente tan previsible de violencia en Las Cruces. Viene a la mente un análisis un poco más profundo de como llegamos a estas cosas.
Los mismos días que nos enteramos que al racista de la matanza en el super de El Paso no le van a dar la pena de muerte “a pedido del público”, como dicen en la tele, un grupo de cuatro jovencitos de entre ¡15! y 20 años mataron a por lo menos 3 e hirieron de bala a más de una docena en un parque de Las Cruces. Dicen que ya traían pleitos con otros que andaban viendo un show de carros “no oficial” y que llevaban -casi por casualidad- armas que incluían ametralladoras (leyó bien). Nada de palos o alguna navaja del Dollar Tree. Estos pequeñines no se andaban con vueltas.
Decimos que era previsible pues la misma policía dijo que ya tienen antecedentes de riñas y robos. Se sabía. También que en estas “reuniones” en los parques ocurren problemas seguido. ¿Y las víctimas? Bien, gracias.
Sin entrar mucho en detalle, hubo una que además de heridas mortales de bala recibió tiros de gracia… y hasta ahí les cuento.
Mientras que los padres, o no están presentes en sus vidas o no pueden controlarlos, estos niños de hasta 15 años están todo el día perdiendo su sensibilidad con juegos violentos de video donde se matan al por mayor soldados, otros niños o hasta marcianos que invaden el planeta. A veces se meten drogas, otras veces las venden, lo que sea… pero no desarrollan la más mínima idea de lo que están haciendo. En realidad, su vida está siempre en tiempo presente… el pasado puede doler y el futuro ya veremos cuando llegue.
En el nombre de libertades mal entendidas, derechos muy difíciles de explicar y una vida a la deriva, los previsibles efectos están a la vista. Educarse y trabajar es cosa para otros y mucho menos tener un atisbo de autocontrol. Si alguien se frustra va derecho a un super y puede conseguirse un cuerno de chivo. Si es demasiado chico se la compra alguien más o la consigue robada. Para agregarle aún más gasolina, hay quienes dicen que la gente de bien debe comprarse sus propias armas para protegerse de estos otros a pesar de que en otros países del mundo concuerdan y solucionan el problema bajando la cantidad de estas armas desproporcionadas, acá seguimos hablando del derecho constitucional de llevarlas encima hasta para pasear al perro.
¿Y las víctimas?
Bien, gracias.