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EL ZORRO

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EL ZORRO

¿Cómo está mi gente? ¿Todo bien raza? Los saluda su amigo del alma, El Zorro. El mismo que se mete donde no lo invitan y pregunta lo que otros no se animan ¡Empezamos! 

Estas semanas estuvieron tranquilas. Salvo que ahora nos quieren hacer hablar de los platos voladores un rato, o que los huevos “deberían haber bajado” (ni que consultar a las gallinas que andan curándose del resfrío que mandó a millones al paraíso-de-las-aves), las cosas estuvieron bastante calmadas. Como no había gran cosa de que hablar nuestro presidente tuvo que llenar casi dos horas de discurso para contarnos que no se daba una condecoración pues -aunque dice que lo merece- no se puede auto condecorar. 

Otra perlita… todo, pero t-o-d-o lo que nos aqueja es culpa de los inmigrantes. Ya como que está un poco gastado, pero el señor sigue creyendo que hablar de lo que hacen algunos indocumentados le sirve para calentar cabezas. Es bastante aburrido escuchar a una persona adulta decir que el mundo comenzó cuando Dios creó a Biden, o a los del “otro partido”. Esos que nunca se paran para aplaudirlo… nunca, según él. 

No perdió oportunidad para regársela a los miembros de la mismísima Corte Suprema. Sentados en primera fila y que miraban muy serios. Días atrás les dijo de todo, olvidando que a muchos los había propuesto él mismo. Todo eso porque le dijeron lo que muchos ya sabían: Las tarifas a lo importado no eran legales. Trató de envolver el tema con frases patrióticas y anunciando que ya estaba todo resuelto, y para siempre, a su favor. Lamentablemente, se le pasó mencionar que la ley le da 150 días para hacer eso… después hay que votarlo en un congreso cada vez menos de su lado y eso sin decir que antes de fin de año habrán elecciones y la gente está bastante enojada. 

En otra parte pidió aplausos para su idea novedosa de que sólo pueden votar los ciudadanos. Esa ley que propone nunca fue necesaria… nadie NO-ciudadano puede registrarse y votar. Hay 50 estados en el país y hay 50 leyes que dicen eso mismo. Claro que ante la muy cierta posibilidad de que le vaya mal en unos meses ya anda sembrando dudas de que van a querer votar hasta los de los platos voladores de los que ahora habla para consumar el robo -otra vez- de la elección. Imagínese un sujeto de piel verde y tres ojos formando fila para interferir con las máquinas electrónicas de votación. Apuntar su pistola de neutrones directo a la pantalla y cambiar todo lo que tenga en su memoria. 

No se rían mis amigos. Fueron casi dos horas sin desperdicio al estilo Don Francisco. Aplausos los de la tribuna de la derecha, aullidos los de la tribuna de la izquierda. Jueces sobraban con los de la Corte Suprema. La única diferencia es que en todos los canales daban la misma cosa… el documental de Narciso… o la peli de Melania. 

Pobre de nosotros, que decimos no creerle a los políticos y terminamos viendo lo mismo cada año.