No todos los días abrir el refrigerador viene con una advertencia, pero se insta a los consumidores de todo el país a revisar su queso rallado. Lo que comenzó como una compra rutinaria se ha convertido en un peligro potencial, afectando a millones de consumidores. La retirada de queso es generalizada y abarca múltiples marcas y minoristas, lo que lleva a algunas familias a preguntarse si tienen alguno de estos quesos en sus hogares.
La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) ha clasificado esta retirada como de Clase II, lo que significa que, si bien no se esperan problemas de salud graves, consumir el queso podría causar daños temporales o médicamente reversibles. Los productos retirados fueron producidos por Great Lakes Cheese Co. Inc., con sede en Hiram, Ohio, y fueron retirados voluntariamente de las tiendas después de que la empresa descubriera un riesgo de fragmentos metálicos en el queso. La retirada abarca una amplia variedad de quesos rallados, incluyendo mozzarella, mezclas estilo italiano, mezclas estilo pizza y mezclas de mozzarella/provolone, y afecta a más de 1,5 millones de bolsas vendidas en todo el país.
La retirada incluye productos vendidos bajo múltiples marcas blancas, lo que significa que no se limita a una sola tienda. Entre los principales minoristas afectados se encuentran Aldi, Target y Walmart, pero la distribución también llega a muchas cadenas de supermercados regionales en 31 estados y Puerto Rico.
Los productos específicos incluyen:
Mezcla de queso rallado estilo italiano Happy Farms de Aldi
Mezcla de queso rallado Mozzarella y Parmesano Good & Gather de Target
Mezcla de cuatro quesos rallados finamente estilo pizza Food Club
Quesos rallados Great Value
Los quesos generalmente se venden en bolsas de plástico de 8 a 32 onzas, empaquetados individualmente o en paquetes múltiples.
Si bien la lista de productos afectados es extensa, la FDA y Great Lakes Cheese Co. recomiendan a cualquier persona que haya comprado estos productos que tome medidas inmediatas. La recomendación es simple: no consuma el queso. En su lugar, deséchelo o devuélvalo a la tienda donde lo compró para obtener un reembolso completo. Dado que los fragmentos metálicos pueden causar lesiones internas graves si se ingieren, actuar rápidamente es esencial para garantizar la seguridad.